El Valencia huele a Segunda División


En artículos de opinión y tertulias el Valencia empieza a aparecer más de lo habitual y siempre se llega a la misma conclusión: el equipo está fatal. Aún así cuesta encontrar a alguien que se atreva a relacionar a dicho club con la Segunda División, alguno lo ha sugerido muy por encima. Sin más.

Cuesta creerse que el Valencia sea uno de los tres últimos de la tabla a final de temporada. Cuesta creerse que el Valencia vaya a jugar la Segunda División el año viene, sin embargo, yo me lo creo.

El Valencia huele a Segunda División. Apesta a Segunda División. Para mí es uno de los tres que seguro acabará descendiendo de categoría, solo nos falta por adivinar la plaza de los otros dos. Se ve a un equipo hundido con una afición que cada lo hunde más. Como en su día la Real Sociedad que jugó la Champions y ese año acabó descendiendo de categoría. Hay más ejemplos de otros clubes que les ha pasado lo mismo y muy probablemente el Valencia se una a esa lista.

No se aprecia cambio alguno en el nuevo entrenador, bueno sí, a peor. La suerte tampoco ha acompañado en los partidos más recientes y los puntos que han conseguido arañar han sido a rivales muy inferiores y sufriendo enormemente.

Han llegado nuevas incorporaciones, que ya es algo. Puede que se noten o puede que sean los gary nevilles del césped. Da mucha lástima ver el club así y cada semana más, viendo como se hunden un poquito más y se acercan a los puestos más bajos de la clasificación. El Valencia duele al fútbol.

El curioso caso de Alípio Duarte


Alípio Duarte Brandão nació en Brasil. Con catorce años se fue a Portugal para firmar por un humilde equipo que tiene buen ojo con jóvenes brasileños, el Río Ave. A los dieciséis ya lo representaba Jorge Mendes y ficha por el Real Madrid.

Llegó junto a Álvaro Morata, que vino libre procedente de los juveniles del Getafe. Aquel año un tal Saúl Ñíguez dejaba de ser jugador blanco para irse al Atlético de Madrid. Por su parte, Alípio pronto demostró su calidad y se vio en el césped las razones que habían llevado al Real Madrid a dejarse un buen dinero por un chaval al que le empezaba a asomar la primera pelusilla facial.

Pronto empezó a frecuentar un Castilla dirigido por Lopetegui donde se velocidad y desborde daban un buen resultado como revulsivo en la banda derecha. Parecía que su progresión iba por buen camino hasta que dos años después se iría al Benfica junto a Rodrigo. Se intuye una presión inasumible por el chaval o una mejor adaptación a Portugal que a España.

Como en la película El curioso caso de Benjamin Button, donde un niño nace anciano y con el paso del tiempo va rejuveneciendo hasta morir de bebé, Alípio Duarte va perdiendo capacidad competitiva, creo que hasta la ilusión por jugar al fútbol, cuando deberían de ir en aumento.

Con veintitrés años lejos queda aquel prometedor juvenil que le quitaba una cabeza a Morata, Lucas Vázquez o Dani Carvajal y que algunos llegaron a decir de él que era un nuevo Cristiano Ronaldo. Después del Benfica vendrían dos cesiones, la primera al América de Brasil y la segunda al Sharjah de Emiratos Árabes. Terminaría contrato con el club portugués y firmaría por un año por el Omonia Nikosia chipriota y al año siguiente por el Apollon Smyrnis. El curso pasado confirmó su caída escalonada firmando por el Luverdense de la categoría de plata del fútbol brasileño y desde hace unos días vuelve a ser jugador libre a esperas de cuál será su próximo destino.

Su situación recuerda a la de Keirrison y a buen seguro no es ni será el primer pelotero carioca que le sucede algo parecido. Hace un tiempo, cuando era editor de Notas de fútbol, escribí acerca de Jonathan Soriano cuando firmó por el filial del Barcelona. Aquel post lo titulé El curioso caso de Jonathan Soriano y creo que sobran explicaciones. Además de recibir un mensaje privado de su familia, el tiempo también dio al delantero catalán el reconocimiento que se merece en virtud de su calidad. Espero y deseo que El curioso caso de Alípio Duarte sea preámbulo de algo similar.

Messi, Balón de Oro 2015


And the winner is... ¡Leo Messi! Era lo evidente, que el crack argentino se hiciese con su quinta pelota dorada. En uno de sus mejores años como futbolista donde ha ganado todo con el Barcelona y llegando a la final de la Copa América con su selección. No hay ninguna duda, Leo Messi es el ganador del Balón de Oro 2015 con todo merecimiento.

Con el diez del Barcelona y Argentina ocupando la primera posición del podium se podía adivinar que Cristiano Ronaldo sería segundo y Neymar tercero, pero tampoco se podía ser muy tajante en esto. Si la sorpresa tenía cabida en éste tio se presentaría en la medalla de plata y bronce. Finalmente no fue así y se agradece la sinceridad del brasileño que creía que podría ser el segundo mejor jugador del dos mil quince.

Si Messi ya estaba por encima de cualquier futbolista de la historia en el ranking de ganadores del Balón de Oro, éste quinto trofeo le distancia de un pelotón de vencedores de tres pelotas doradas. Hace tiempo que de Messi se decía que era el nuevo Maradona, yo creo que Messi ha matado a Maradona. Falta mucho para que el quíntuple ganador del Balón de Oro iguale o supere al Diego pero aunque en los años que le restan a Leo no lo lograse ya estaría por encima de él. Hace mucho tiempo que Messi ha superado a Maradona. Cuando dentro de muchos años, sobre veinte más o menos, aparezca un niño zurdito, talentoso, probablemente argentino, que nadie se la quita y que se harta de meter goles... dirán de él que es el nuevo Maradona Messi.

Lopetegui despierta de su sueño en Oporto


Lopetegui es uno de los entrenadores que más de cerca he seguido su carrera. No porque me pareciese digna de estudio sino porque es de esa clase de técnicos a los que se ve desde lejos que son muy limitados. Como Míchel.

Siempre he tenido una intuición muy clara sobre su capacidad para dirigir a un equipo. Pésima fue su primera experiencia en los banquillos en la categoría de bronce al frente del Rayo Vallecano, pero la inexperiencia, la novatada, fue quién respondió por aquel Lopetegui. Como Míchel.

Luego vendría el banquillo del Castilla donde cualquier equipito de Segunda B bien trabajado lo bailaba. Jugadores como Mosquera, Alberto Bueno, Szalai, Fran Rico, Marcos Alonso, Antonio Adán o Mateos sólo sirvieron para terminar en la sexta posición. Lo que sí le reconozco a Lopetegui de aquella época fue la voluntad en sacar a jugadores del C y del Juvenil. Gente joven y con mucha calidad pero nefastos resultados en un buen filial blanco. Como Míchel.

Sus continuos fracasos sirvieron para ir progresando hacia el fútbol profesional. Como Míchel, Y después de unos cuantos años agazapados en la Real Federación Española de Fútbol al frente de la Sub-19 y luego Sub-21 llegó el bombazo, una sorpresa mayúscula: el Oporto.

Un club que años atrás, sin saber muy bien cómo, pasó de ser dirigido por Mourinho a Víctor Fernández y que con Vilas-Boas parecían haber reconducido el rumbo. La apuesta por Lopetegui era mucho más que arriesgada: era una aventura en barco donde el patrón tenía la ele. Si se hubiesen decantado por Míchel no hubieran elegido tan mal.

Zidane, nuevo entrenador del Real Madrid


Escucho las tertulias acerca del nuevo entrenador del Real Madrid y las más crueles se ensañan con el beneficio de la duda. Leo la prensa deportiva de este país y de la pantalla del ordenador se realza una figura en 3D de una mano acariciando la calva del nuevo técnico merengue.

Zinedine Zidane es el nuevo entrenador del Real Madrid y protagonista de una presentación que no tocaba, no era el momento. En algún reportaje o documental salían hablando sus primeros entrenadores y recuerdo que decían que no se atisbaba el futbolista enorme que con el paso de los años se acabó produciendo. No me atrevo a hacer un pronóstico sobre su recorrido profesional como técnico pero su tardía vocación hacia los banquillos me ha recordado lo que decían aquellos desconocidos técnicos que daban instrucciones al jovencísimo Zidane.

No soy demasiado optimista con el francés pero tampoco soy negativo. Creo que todos tenemos la sensación de no saber qué pasará. Exagerada y contraproducente veo la comparación Zidane - Guardiola, yo creo que, como mucho, con López Caro aunque éste logró llevar al Castilla a la categoría de plata.

El Zidane entrenador es toda su experiencia como mánager del filial blanco en año y medio. En ese tiempo he visto una evolución clara. Fue un fracaso su debut como entrenador con un Castilla favorito al título al que no logró clasificar para la fase de ascenso. Esta temporada, con un equipo más joven y al que considero de un nivel inferior con respecto al del curso pasado, está dando la talla. Sin duda es más competitivo.

La forma de jugar de Zidane es la de un sistema bastante claro en el que el dibujo no varía, el 4-2-3-1, y donde no hay un once tipo, incluso es difícil encontrar un mismo bloque que repita jornada. La variación de posición de algunos jugadores también es algo a destacar.

Va a ser una incógnita absoluta lo que será el Real Madrid las próximas jornadas. Seguro que se aproximará bastante al Madrid de Ancelotti pero no tengo tan claro que haya las rotaciones tan habituales que le gustaría hacer a Zizou.