Lopetegui despierta de su sueño en Oporto


Lopetegui es uno de los entrenadores que más de cerca he seguido su carrera. No porque me pareciese digna de estudio sino porque es de esa clase de técnicos a los que se ve desde lejos que son muy limitados. Como Míchel.

Siempre he tenido una intuición muy clara sobre su capacidad para dirigir a un equipo. Pésima fue su primera experiencia en los banquillos en la categoría de bronce al frente del Rayo Vallecano, pero la inexperiencia, la novatada, fue quién respondió por aquel Lopetegui. Como Míchel.

Luego vendría el banquillo del Castilla donde cualquier equipito de Segunda B bien trabajado lo bailaba. Jugadores como Mosquera, Alberto Bueno, Szalai, Fran Rico, Marcos Alonso, Antonio Adán o Mateos sólo sirvieron para terminar en la sexta posición. Lo que sí le reconozco a Lopetegui de aquella época fue la voluntad en sacar a jugadores del C y del Juvenil. Gente joven y con mucha calidad pero nefastos resultados en un buen filial blanco. Como Míchel.

Sus continuos fracasos sirvieron para ir progresando hacia el fútbol profesional. Como Míchel, Y después de unos cuantos años agazapados en la Real Federación Española de Fútbol al frente de la Sub-19 y luego Sub-21 llegó el bombazo, una sorpresa mayúscula: el Oporto.

Un club que años atrás, sin saber muy bien cómo, pasó de ser dirigido por Mourinho a Víctor Fernández y que con Vilas-Boas parecían haber reconducido el rumbo. La apuesta por Lopetegui era mucho más que arriesgada: era una aventura en barco donde el patrón tenía la ele. Si se hubiesen decantado por Míchel no hubieran elegido tan mal.

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